
A un año del asesinato de Carlos Fuentealba, casi nadie se acuerda de lo que pasó el 4 de abril de 2007.
Es preocupante nuestra amnesia social.
Prometimos (nos) que no nos volvería a pasar. Nunca Más.
Bellas palabras, brillantes discursos, y en los hechos, el mismo olvido.
Todos somos responsables de este olvido.
Porque todos tendríamos que salir masivamente a la calle, docentes y no docentes, padres e hijos, a hacer valer la memoria.
Y no metidos en un colectivo a presión, via pancho-pecsi.
Y sí apoyados por el Gobierno.
Pero no vamos.
Pero el Gobierno amenazó - en realidad avisó, por que lo va a hacer - con descontar a los docentes el día de paro.
Como sociedad, seguimos eligiendo.
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